Justice League – Crítica

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La última entrega del llamado “universo cinematográfico” de DC, replantea la fórmula y deja atrás la forma previamente establecida en Man of Steel y Batman v Superman: Dawn of Justice tras el éxito tibio de ambas, y el fracaso crítico de BvS.

Deborah Snyder, productora de BvS y esposa del director Zack Snyder, dijo en una entrevista con Collider que lo que aprendieron de esa mala recepción fue que “a la audiencia no le gusta ver a sus héroes deconstruidos, quien verlos en toda su gloria”. Así que Justice League se despide de los argumentos largos, las sutilezas, los diálogos complicados; y abraza las secuencias de acción con chistes intermitentes y la duración corta.

Este cambio, además de ser una estrategia de mercado, proviene del cambio de director. Durante el rodaje, Zack Snyder tuvo que abandonar el proyecto tras una tragedia familiar. Joss Whedon, director de Avengers y Avengers: Age of Ultron, tomó su lugar, y se nota. Justice League adopta la fórmula de Marvel, con un tono más ligero. No necesariamente es algo malo, pero uno hubiera esperado que DC permaneciera ofreciendo algo un poco más distinto a su público, y no se convirtiera en una Pepsi.

Fue una producción atropellada y es evidente, hay secuencias en las que se nota la mirada de Snyder, y hay otras que evidentemente son de Whedon. Replantear la historia a la mitad del proceso terminó en un producto que se percibe como apresurado, especialmente en los efectos especiales, que parecen hechos en el 2003. Quizás el defecto más triste sea el labio superior de Superman, Henry Cavill tuvo que regresar a hacer reshoots cuando ya había empezado otra película en la que aparecía con bigote, entonces tuvieron que removerlo con CGI. Y pues no quedó bien, se ve raro, y teniendo una movilidad facial reducida, Cavill tuvo que recurrir a exagerar el resto de sus movimientos.

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Así se veía Henry Cavill durante el rodaje.

Un trabajo apresurado y hecho por varias manos. Indeciso en su tono. “Hagámosla un poco más obscura, pero también más graciosa, y métele tantita cámara lenta, luego ya no”. Como escribió Angela Watercutter para la revista Wired: “es como si el internet se hubiera puesto de acuerdo para hacer una película”.

A pesar de todo, es amena. Es una película disfrutable, con personajes entrañables. La Mujer Maravilla toma un papel central en el equipo (muy pertinente tras el éxito de Wonder Woman), y eso es un respiro de aire fresco entre todas las películas en las que las superheroínas son masculinizadas y relegadas a papeles más secundarios.

Es una prueba de que la fórmula de Marvel funciona incluso cuando la traduces a otro universo. Es fácil y a la gente le gusta, no hay riesgo. DC pudo haber continuado con una propuesta diferente, lo que tenemos ahora es lo que ya conocíamos y que no cambiará, seguiremos teniendo películas de superhéroes medianamente favorables.

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